¿Qué es lo primero: el estratega o la estrategia?

estratega

Recientemente me preguntaban en una reunión si era más importante tener un buen estratega o una estrategia a la hora de desarrollar un proyecto.

Y mi primera respuesta fue que lo primero que debe tener una organización es un buen estratega que conozca los pasos a seguir para el desarrollo de esta estrategia.

Saber cómo piensa el estratega es una tarea difícil y muy pocos son los que están llamados a descifrarla.

Un proceso que se mueve alrededor del conocimiento tácito y las potencialidades con qué se piensa de manera natural, conforman un buen estratega.

Sr. Ohmae, conocido como Mr. Strategy apunta, en este sentido, que el éxito no es consecuencia de un análisis riguroso, sino más bien de un estado mental muy concreto y particular.

Un estado caracterizado por procesos de pensamientos creativos e intuitivos mas que por pensamientos racionales.

Un estratega analiza continuamente, para estimular los procesos creativos, probar las ideas que surgen, averiguar las consecuencias estratégicas o bien para no «fallar» en la ejecución de «ideas locas» que tienen posibilidad de triunfar y, que en otras situaciones nunca se habrían puesto en marcha.

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Es muy probable que conozcas a algunos estrategas, hoy hablaremos de algunos.

En estos tiempos que vivimos, de cambios, de transformación digital, muchos han descubierto qué cambiar o desarrollar una estrategia es necesario para sus negocios, y detrás de un estratega deben producirse acciones: definir y desarrollar una estrategia y ejecutarla.

Quienes nos dedicamos a la comunicación y el marketing somos conscientes que en muchas ocasiones, muchas empresas desarrollan acciones de marketing, comunicación, de negocio, comerciales o de gestión de recursos humanos, y sin embargo no existe un análisis que conduzca a una estrategia definida y concreta.

Jesucristo (tanto el Padre, como el Hijo y el Espíritu Santo) fue mucho más que un estratega: su papel en la historia del mundo viene muy al caso, a la hora de desarrollar el plan de la Salvación.

Dios analizó el papel del hombre y la mujer, y desarrolló un plan, una estrategia, utilizó diferentes herramientas de comunicación, diferentes mensajes y determinadas acciones con las que preparó al hombre para la llegada del Mesías.

Este proceso de la salvación, que Dios preparó desde antiguo, es el plan perfecto de una gran estratega: sin cabos sueltos y sin lugar a la improvisación, aunque contando siempre con la libertad del hombre.

Siempre es bueno pararse y analizar nuestra estrategias, analizar lo que estamos haciendo, cómo podemos mejorar y dónde está nuestra meta. Ah, y si aún no has empezado a definir la estrategia, pregúntate primero: seré yo el estratega o tendré que contratar a uno.

Toda estrategia está directamente relacionada con la resolución de conflictos, relacionado directamente con los valores y que tienen como salida la misión.

Convivir el ambiente de la dirección de las empresas, partiendo de la visión, la misión y los procesos de acople cultural permiten alinear la cultura de la organización con la estrategia.

Y no es algo superfluo, no es un aspecto que no debas tener en cuenta en tu negocio, en tu empresa o en la vida.

Un gran estratega es un pensador flexible, que comprende y entiende las diferentes alternativas que existen y, de forma continua, sopesa los costes y beneficios de cada uno.

Hablamos de la personas que cuestiona: ¿qué ocurriría si…? si la situación fuera ésta u otra, ¿qué acción es mejor…?

El estratega piensa de manera compleja porque trata determinados elementos que no están alcance del pensamiento común: una mezcla única y particular de procesos mentales conjugados con una serie de elementos.

Pensamiento intuitivo, conocimiento tácito, creatividad, dotación natural, chispa crean una conducta emergente, es decir, la forma de pensar del estratega.

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El estratega no tiene dogmas, no es ortodoxo, hablamos de un visionario que ve a lo lejos las condiciones para salir a flote y emerger con acciones, que muchos llaman estrategia.

  • Es un can que olfatea de lejos su oportunidad, siguiendo el rastro de los hechos pasados, presentes y aquellos que están por venir.
  • Un astuto felino siempre al acecho, que en medio de la oscuridad, cuando el mercado pasa por momentos turbulentos, cae sobre su competencia, dejándola en la retaguardia o apartándola del camino.
  • Una hormiga que trabaja siempre, hasta en verano, a quien la llegada del invierno no le pilla desprevenido.
  • Un temido tiburón en la profundidad de los negocios; un águila en las alturas que lanza certeros ataques obteniendo resultados efectivos en el espectro empresarial.
  • Es la pequeña semilla de mostaza que germina entre los grandes árboles del bosque.

El buen estratega constantemente ejercita el pensamiento estratégico, una práctica diaria y no algo a lo que recurrimos cuando llegan la dificultades.

Una posición que no depende de la suerte ni de la inspiración, sino del pensamiento estratégico: combinación del método analítico y la elasticidad mental.

Si recuerdas, al principio en el título nos planteábamos si estratega o estrategia, que va primero y qué después: volviendo a leer despacio pienso que necesitamos una buena estrategia, sin embargo primero necesito al estratega que analice y la desarrolle.

Necesitamos una persona, de carne y hueso, con capacidades para pensar y que nos explique por qué son mejores unos camino u otros.

Y, siempre tendremos la libertad para elegir un camino u otro, si bien estoy convencido que tomar el camino pensado, el estudiado, aquel que ve los pros y los contra, siempre será el más acertado.

Enrique Martínez

Chief Marketing Officer at adiss