La persona, eje central de las estrategias de gestión de personas

la persona en el centro de la organización

Colocar a la persona en el centro de la organización, pone de manifiesto la concepción filosófica de Platón que señala que «el ser humano es un alma racional encadenada a un cuerpo material y sensible, que busca salir de él para retomar a un estado original de perfección a través de una continua lucha por el logro de mayores y más perfectos conocimientos y evitando caer en los apetitos de su ser sensible y material.»

Una reflexión que no por tener más de 2000 años ha perdido vigencia. Hoy por hoy la filosofía platónica continua siendo referente en muchos aspectos de nuestras vidas.

Poner a la persona en el centro de todas las actividades humanas se ha convertido en uno de los axiomas más importantes para muchas organizaciones.

Sí, ponerles en el centro es el gran secreto para hacer avanzar el grupo, para lograr aunar esfuerzos, para centrar la atención y, en definitiva para conseguir mejores decisiones.

Que el ser humano esté en el centro no sólo quiere decir que «tengamos en cuenta a la persona«. Esto es importante y por tanto imprescindible. Pero ponerla en el centro va más allá: lograr la excelencia ética, lo heroico en la virtud, superar toda forma de mediocridad, todo punto medio, llegar a lo mejor, lo óptimo, lo más difícil y hermoso.

Otorgarle siempre, el lugar y la importancia mayor, son máximas fundamentales que debemos tener en cuenta en nuestras organizaciones y esfuerzos.

Llegado el momento de decidir, de elegir entre una alternativa u otra, deberíamos hacer primar siempre el bien mayor para la persona, aquellos que favorezca a la persona, en definitiva, aquella acción que revele una mayor preocupación por la persona.

Situar a la persona en el centro de la organización implica tener sensibilidad, celo, inquietud, verdadero afán, delicadez extrema con la persona, y me atrevería a decir casi cariño a la persona.

Y este cuidar a las personas exige lo mejor de la persona, de todas y cada una de las personas de una organización.

Pretender que las personas se exijan a sí mismas, en general, no es posible, si primero nosotros no mostramos esa exigencia en nosotros mismos, si no buscamos dar lo mejor de nosotros mismos, si no buscamos nuestra propia excelencia.

Para lograr este compromiso de excelencia hemos de sentir pasión por las personas, pasión por todo aquello que la persona puede alcanzar, tanto en nosotros mismos como en los demás.

En definitiva, estar dispuestos siempre a hablar con ellas, a escucharlas, estableciendo una clima y un sistema de comunicación adecuados.

Hoy, el capital de una organización se mide además de por los recursos técnicos y económicos, por las capacidades y el nivel de formación de los recursos humanos, su actualización, su creatividad, su polivalencia, el clima laboral, el nivel de satisfacción en el trabajo, la adaptabilidad, basando todo en un sistema efectivo de motivación.

La empresa que aprende a aprender transfiere conocimientos a sus miembros, que construye un capital que se refleja tanto en la cuenta de resultados como, sobretodo, en el potencial de sus miembros.

Gestionar el componente humano debemos verlo desde un punto de vista estratégico para adquirir, desarrollar, gestionar, motiva y lograr el compromiso de los recursos claves de la organización: las personas que trabajan en ella y para ella.

En esta época, en la que que la tecnología y la información están al alcance de todas las organizaciones, la verdadera y única ventaja competitiva que diferencia a una empresa de otra es la capacidad que tienen las personas para adaptarse al cambio.

Un axioma que lograremos fortaleciendo la capacitación y el aprendizaje continuo de nuestros empleados, de nuestras personas, para que la educación y las experiencias sean valoradas conforme a un sistema de competencias.

No es suficiente con gestionar el conocimiento, la clave es su aplicación y su medición práctica para lograr cambios sociales y económicos.

Poner a la persona en el centro de la organización es lo que hacen los pioneros, aquellos que viven intensamente la vida y luchan contra la adversidad, aquellos que llevan en su adn la filosofía platónica para lograr la perfección.

 

 

El cambio de imagen que hemos desarrollado en los últimos meses va en esta línea. En adiss confiamos, por encima de todo en las personas, que nos ayudan a crecer, en todos los sentidos, pero sobretodo a ser conscientes cada día que estamos aquí para conseguir objetivos, personales y profesionales, en definitiva, como señalamos al final para desarrollar herramientas para el futuro, poniendo a la persona en el centro de la organización.